Qué es la masturbación infantil compulsiva y qué debo hacer?

La masturbación infantil tambien se le llama Onanismo (Onan personaje bíblico, era el segundo hijo de Judá. Después de que su hermano mayor falleciera, Onán debía casarse con su viuda Tamar, tal y como dictaba la Ley judía. Según la Biblia, cada vez que tenía una relación sexual con su cuñada, eyaculaba sobre la tierra, practicando el coitus interruptus)


El desarrollo de la sexualidad pasa por muchas fases, y es habitual ver a nuestros hijos estimulándose los genitales o acariciándose y eso es completamente normal. Pero, ¿qué pasa cuando el niño o niña lo hace con demasiada frecuencia? Es entonces cuando se le llama compulsión.


Una compulsión es una acción estereotipada (que se repite sin variación) que nace del impulso o deseo intenso de hacer algo. Puede decirse que una compulsión es una conducta obsesiva o adictiva que se desarrolla a partir de un estímulo, en este caso el placer que provoca la estimulación.

No es recomendable acudir al castigo para tratar de extinguir esta conducta, pues se puede dar a entender al niño que es algo malo y esto ocasionarle cierto daño emocional.

En la masturbación compulsiva podemos ver que nuestro hijo se acaricia o restriega sus genitales por superficies como el brazo del sofá o la almohada buscando esa sensación placentera. No experimenta una sensación real de masturbación al modo de un adulto, no tiene contenido sexual, es simplemente placer físico. A menudo también lo hacen en el colegio, o en lugares poco apropiados.

A diferencia de la adolescencia, durante la infancia la masturbación compulsiva es más frecuente en niñas que en niños.


¿Qué siente el niño?

Durante los momentos de estimulación los niños se encuentran quietecitos sin molestar, con enrojecimiento de la cara, sudoración, jadeo, mirada perdida, relajación muscular y sueño. Durante la acción el niño se presenta especialmente irritable ante estímulos externos, le disgusta que le molesten. En otros momentos pueden quedarse totalmente desconectados del medio en el que se encuentran.

Los padres deben fomentar que el niño se mantenga ocupado y entretenido en otros menesteres para que los momentos de crisis desaparezcan.

¿Qué puede estar provocando esto en mi hijo?

Esta situación puede repetirse en numerosas ocasiones a lo largo del día y un factor precipitante podría ser la desatención del niño. Al tener menos estimulación por parte del entorno familiar o en la guardería, este se aburre y comienza con la autoestimulación.


No experimenta una sensación real de masturbación al modo de un adulto, no tiene contenido sexual.

Otra razón puede ser la sobreestimulación sexual al visualizar el niño situaciones de adultos. Y, por último, la más grave en todos los casos, por situaciones de abuso sexual que el niño pueda estar padeciendo.

La masturbación compulsiva merece la atención de padres y educadores, primeramente y de un profesional en caso de mantenerse en el tiempo.


¿Qué hago para evitarlo?

Aquí los adultos tenemos un papel fundamental. No es recomendable acudir al castigo para tratar de extinguir esta conducta, pues se puede dar a entender al niño que es algo incorrecto y esto ocasionarle cierto daño emocional, como por ejemplo sentimientos de culpa y complejos sexuales. Además, el castigo puede actuar también como refuerzo y más que extinguir la conducta, puede prolongarla más en el tiempo.


Esta condición desaparece con las medidas anteriormente recomendadas y con el paso del tiempo y no signiifica que el niño ó niña cuando crezca sera promiscuo ni tampoco será un "enfermo" sexual.